

Y por fin toca actualizar, en el epílogo de mi verano, caluroso y con menos moscas que el pasado. Esta es la primera entrada de un mes en el que recapitulo el verano en forma de perorata que se acorta o alarga más o menos, carcomida por la perspectiva del mes siguiente: pasar la hoja del calendario en una pirueta que me desubica de esta ciudad.
Igual de desubicada me quedé con la propuesta de un ejercicio sobre EL ANIMAL. Así que como todos habréis averiguado, me fui al alegre señor del bigotito, George Orwell.